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La cirugía de columna láser: volver a practicar deporte más rápido

El avance tecnológico está revolucionando la medicina deportiva, y la cirugía de columna no se queda atrás. La técnica de cirugía endoscópica con láser, conocida como LESS (Laser Endoscopic Spine Surgery), es una opción innovadora y mínimamente invasiva que permite a los deportistas recuperarse más rápido y con menos molestias.

TENDINOPATÍA CALCIFICANTE EN EL HOMBRO: CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO

La tendinopatía calcificante es una de las principales razones detrás del dolor agudo en el hombro, afectando principalmente a personas de mediana edad, especialmente entre los 40 y 50 años, y siendo más frecuente en mujeres. Esta condición puede presentarse tanto en el brazo dominante como en el no dominante, aunque la incidencia es mayor en el primero.   ¿Qué causa la calcificación en el hombro? Esta tendinopatía se caracteriza por la formación de depósitos de calcio en los tendones, principalmente en el supraespinoso, aunque también puede afectar al infraespinoso o, en casos menos comunes, al subescapular. Los cristales de calcio provocan una inflamación en el tendón, lo que puede resultar en un dolor agudo y molesto. Aunque no se entiende completamente la causa de estos depósitos de calcio, diversas teorías sugieren que pueden estar vinculados a factores como la genética, el envejecimiento celular, el daño repetitivo por movimientos constantes o ciertos desequilibrios metabólicos.   ¿Cuáles son los síntomas más comunes de la tendinopatía calcificante? El síntoma más notorio de la calcificación en el hombro es el dolor, que puede ser tan intenso como incapacitante, afectando la calidad de vida de quienes lo padecen. En muchos casos, este dolor interrumpe el descanso nocturno y puede resultar en ausencias laborales. Además, la movilidad del hombro se ve frecuentemente limitada debido a la inflamación, aunque algunas personas no presentan síntomas evidentes y descubren la afección accidentalmente al realizar estudios para otras enfermedades.   Fases de la tendinopatía calcificante La tendinopatía calcificante progresa en varias etapas: Fase formativa: Se inicia con la acumulación gradual de cristales de calcio, sin presentar síntomas o con molestias leves. Esta fase puede durar de 1 a 6 años. Fase reabsortiva: Aquí es cuando suelen aparecer los síntomas más dolorosos, ya que el calcio se libera y provoca irritación en los tejidos circundantes. Fase de reposo: En este punto, los depósitos de calcio permanecen estables, sin formar nuevos cristales ni liberar los existentes. Aunque el dolor suele ceder, la calcificación sigue presente, y pueden surgir brotes agudos de dolor.   Diagnóstico de la tendinopatía calcificante Generalmente, las personas buscan atención médica debido a un dolor severo en el hombro que no puede explicarse por una lesión o esfuerzo reciente. El diagnóstico suele realizarse mediante radiografías, que permiten visualizar los depósitos de calcio y confirmar la presencia de la tendinopatía.   Tratamientos para la calcificación en el hombro En la mayoría de los casos, los depósitos de calcio tienden a resolverse por sí solos, lo que significa que aquellos pacientes que no experimentan dolor no requieren tratamiento específico. Cuando el dolor es persistente, los tratamientos suelen incluir medicamentos analgésicos, antiinflamatorios o, en algunos casos, infiltraciones con analgésicos locales y corticoides. El uso de frío en la zona afectada varias veces al día también puede aliviar los síntomas. La fisioterapia juega un papel crucial, ayudando a mejorar la movilidad del hombro afectado y reduciendo el riesgo de que el dolor se convierta en crónico.   ¿Qué medicamentos se emplean para tratar la tendinopatía calcificante? El tratamiento farmacológico suele comenzar con antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para reducir la inflamación, especialmente durante la fase más aguda. Si el dolor persiste, los fisioterapeutas y médicos pueden recomendar terapias adicionales como ultrasonidos o ondas de choque, entre otros enfoques.   Tratamientos naturales y prevención Aunque no existen remedios naturales específicos que curen la calcificación en los tendones, llevar una dieta rica en vitaminas y minerales esenciales, como el magnesio, puede favorecer la salud de los tendones. Algunas hierbas con propiedades antiinflamatorias, como la salvia o la equinácea, podrían contribuir al bienestar general. Sin embargo, siempre es recomendable consultar a un profesional médico antes de probar estos métodos. Para prevenir futuros episodios de calcificación, es esencial mantener una alimentación equilibrada, evitar sobrecargar los tendones con esfuerzos excesivos y acudir a revisiones periódicas si se han experimentado problemas previos en el hombro.   ¿Es necesario recurrir a la cirugía? La cirugía es rara para tratar la tendinopatía calcificante. Por lo general, los tratamientos conservadores, como los medicamentos y la fisioterapia, resultan ser efectivos. Sin embargo, si los síntomas persisten y afectan gravemente la calidad de vida del paciente, se podría considerar una intervención quirúrgica para eliminar los depósitos de calcio.

CHASQUIDO ESCAPULAR: CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTOS EFECTIVOS

Es posible que hayas oído hablar del “chasquido de la escápula”, también conocido como síndrome escapulotorácico, un término utilizado para describir el crujido o “clic” que se experimenta en la zona de la escápula al mover el brazo, especialmente cuando se involucra el hombro. Este problema puede necesitar atención especializada dependiendo de su intensidad y síntomas. En este artículo te explicamos qué lo causa, cómo se diagnostica y las opciones de tratamiento disponibles.   ¿Qué es el chasquido escapular? El chasquido escapular o síndrome escapulotorácico se refiere a un fenómeno en el que la escápula (hueso triangular situado entre las costillas segunda y séptima) no se desliza correctamente sobre la caja torácica, debido a la inflamación y atrofia de los músculos que la rodean. La escápula, al ser el soporte de varios músculos importantes para mover el brazo, puede verse comprometida cuando estos músculos se inflaman, lo que genera molestias y alteraciones en la postura. Este trastorno fue identificado por primera vez en 1867 por el cirujano francés Boinet. Si no se trata adecuadamente, la debilidad muscular resultante puede cambiar la posición de la escápula, lo que conlleva a diversas lesiones traumáticas.   Síntomas del chasquido escapular El síntoma más característico del síndrome escapulotorácico es la sensación de un “chasquido” o “crujido” que ocurre cuando el brazo se mueve, generalmente acompañado de un dolor localizado en la zona. Este sonido puede ser un indicativo de que los músculos no se deslizan adecuadamente sobre la escápula. Los pacientes a menudo experimentan dolor al tacto o al realizar ciertos movimientos, sobre todo aquellos que involucran la actividad física. Los síntomas pueden aparecer de forma gradual, a veces como consecuencia de un cambio en el patrón de actividad, o bien tras un traumatismo directo en la zona.   Causas del síndrome escapulotorácico Existen varias razones que pueden dar lugar al chasquido de la escápula. Entre las más comunes se incluyen: Traumatismos en el hombro: Fracturas en la escápula o en las vértebras pueden generar irritación e inflamación. Movimientos repetitivos: Actividades como golpear una pelota de béisbol o tenis pueden generar inflamación en los tejidos entre la escápula y la caja torácica. Inactividad muscular: En casos donde la musculatura escapular se debilita o atrofia por falta de movimiento, los músculos dejan de deslizarse correctamente, provocando que la escápula se adhiera a la pared torácica. Malas posturas y sobrecarga: La postura incorrecta y el uso excesivo del hombro pueden modificar la alineación de la articulación escapulotorácica, lo que favorece la aparición del síndrome.   Diagnóstico y tratamiento del chasquido escapular Para diagnosticar este problema, es fundamental consultar con especialistas en traumatología que puedan evaluar los síntomas y realizar un estudio completo. En muchos casos, la exploración visual es suficiente para detectar la alteración, como la llamada “escápula alada”, donde el borde de la escápula se eleva anormalmente. A través de técnicas de imagen como radiografías, ecografías, resonancias magnéticas o tomografías computarizadas, los médicos podrán observar las irregularidades en los huesos o músculos de la zona afectada.   Opciones de tratamiento El tratamiento conservador es eficaz para la mayoría de los casos de chasquido escapular. Entre las opciones más comunes se incluyen: Reposo: Evitar movimientos que agraven la inflamación de la zona. Aplicación de hielo: Reducir la inflamación con compresas frías. Medicamentos antiinflamatorios: Para controlar el dolor y la inflamación, siempre bajo prescripción médica. Fisioterapia: Ejercicios de rehabilitación para recuperar la movilidad y fortalecer los músculos afectados. Si los tratamientos conservadores no ofrecen resultados satisfactorios, en casos más graves, puede ser necesario recurrir a la cirugía artroscópica. Este tipo de intervención mínimamente invasiva presenta ventajas significativas, como menor tiempo de hospitalización y rehabilitación, en comparación con una cirugía abierta tradicional. La artroscopia permite tratar el problema con menos agresión a los tejidos circundantes.   Prevención y seguimiento Una vez iniciado el tratamiento, es esencial mantener un estilo de vida saludable para prevenir futuras lesiones. Esto incluye realizar ejercicios específicos para fortalecer la musculatura escapular, corregir hábitos posturales y evitar esfuerzos excesivos que puedan agravar la condición. Si experimentas dolor o chasquidos en el hombro, no dudes en consultar con un especialista. En Clínica Elgeadi, ofrecemos técnicas avanzadas para diagnosticar y tratar lesiones en el hombro, garantizando un enfoque profesional y mínimamente invasivo para una recuperación más rápida y efectiva. Recuerda que un diagnóstico adecuado es fundamental para poder elegir el tratamiento más adecuado, ya sea conservador o quirúrgico, y así mejorar tu calidad de vida sin dolor.

LUXACIÓN ACROMIOCLAVICULAR: CAUSAS, SÍNTOMAS, DIAGNÓSTICO Y ABORDAJE TERAPÉUTICO

La luxación acromioclavicular es una lesión frecuente que afecta a la articulación entre la clavícula y el acromion, situada en la parte superior del hombro. Este problema suele estar asociado a impactos directos en el hombro o a golpes indirectos en el brazo. En este artículo profundizaremos en sus principales causas, señales de alerta y los tratamientos disponibles. ¿Qué es la luxación acromioclavicular? Se trata de una lesión que afecta a la conexión entre la clavícula y el acromion, que forma parte de la escápula. Esta articulación está reforzada por ligamentos importantes, como los coracoclaviculares y acromioclaviculares, que pueden sufrir diferentes grados de rotura en función de la gravedad de la lesión. En los casos más severos, la ruptura de estos ligamentos compromete la estabilidad de la articulación, ocasionando una deformidad visible conocida como “signo de la tecla”. Es una lesión que afecta principalmente a deportistas expuestos a impactos repetitivos o accidentes. Clasificación de las lesiones acromioclaviculares Según la clasificación de Rockwood, las luxaciones acromioclaviculares se dividen en los siguientes tipos: Tipo I: Dolor en el hombro sin deformidad visible. Puede haber calcificaciones o desgaste articular con el tiempo. Tipo II: Ruptura parcial de ligamentos con dolor más intenso y cierta inestabilidad en la articulación. Tipo III: Ruptura completa de los ligamentos, con una deformidad significativa en el hombro. Tipo IV: Desplazamiento posterior de la clavícula hacia el trapecio. Tipo V: Daño extenso en los ligamentos, la cápsula articular, deltoides y trapecio. Tipo VI: Una luxación rara, causada por fuerzas combinadas que provocan un desplazamiento hacia abajo de la clavícula. Principales causas de la luxación acromioclavicular La causa más común es un traumatismo directo sobre el hombro, como una caída en bicicleta o en deportes de contacto como el rugby o el fútbol. También puede darse en actividades laborales que impliquen movimientos repetitivos o riesgos de impacto. Síntomas más comunes El dolor agudo en el hombro es uno de los primeros síntomas, acompañado de una posible deformidad visible en los casos más graves. También se observa limitación en los movimientos del brazo, dificultando tareas cotidianas. Diagnóstico y tratamiento El diagnóstico inicial se realiza mediante una evaluación clínica y la prueba del “signo de la tecla”, en la que la clavícula se reduce al presionarla pero vuelve a su posición anómala al soltarla. Para confirmar la gravedad de la lesión, suelen realizarse pruebas de imagen como radiografías, resonancia magnética o tomografía computarizada. Tratamiento conservador En luxaciones leves (tipos I y II), el tratamiento incluye reposo, uso de cabestrillo, aplicación de hielo, analgésicos y fisioterapia para recuperar la movilidad y reducir el dolor. Tratamiento quirúrgico En casos graves (tipos IV, V y VI), puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar los ligamentos y restaurar la función del hombro. Una de las técnicas más avanzadas es la artroscopia, que permite una reparación mínimamente invasiva con una recuperación más rápida. Conclusión Si presentas síntomas de luxación acromioclavicular o cualquier lesión relacionada con el hombro, es fundamental acudir a un especialista en traumatología. En nuestra clínica en Madrid, contamos con un equipo de expertos y tecnología de última generación para garantizar un tratamiento efectivo y personalizado.

PROBLEMAS EN LOS PIES DERIVADOS DEL USO PROLONGADO DE CHANCLA

Con la llegada del clima más frío, es momento de guardar las chanclas y sandalias que han sido nuestras aliadas durante los meses de calor. Sin embargo, el uso constante de este tipo de calzado puede dejar consecuencias en la salud de nuestros pies, siendo una de las más frecuentes el dolor intenso en la planta del pie, que lleva a muchas personas a acudir a especialistas. Consecuencias del uso diario de chanclas El uso prolongado de chanclas o sandalias planas provoca cambios en la mecánica habitual del pie al caminar. En condiciones normales, el pie distribuye el peso corporal de manera equilibrada, comenzando por el talón, pasando por la zona media y terminando en la parte delantera del pie. No obstante, las chanclas obligan a los pies a realizar un esfuerzo adicional para mantener el calzado en su lugar, generando tensión en la fascia plantar. Con el tiempo, esta tensión constante puede derivar en lesiones. Fascitis plantar: qué es y por qué se produce La fascitis plantar es una afección que provoca la inflamación de la fascia, un tejido elástico ubicado en la planta del pie que va desde el talón hasta la zona de los metatarsos. Esta condición aparece cuando la fascia debe soportar esfuerzos prolongados sin contar con un adecuado soporte, lo que afecta su funcionalidad. Entre los factores de riesgo se encuentran: El uso continuado de chanclas. Calzado inapropiado. El sobrepeso. La práctica de actividades de alto impacto. Síntomas de la fascitis plantar El principal síntoma de esta afección es un dolor agudo localizado en la zona del talón, aunque también puede extenderse a lo largo de la planta del pie. En las primeras etapas, el dolor suele aparecer por la mañana y desaparecer progresivamente durante el día. Sin embargo, si no se trata a tiempo, puede volverse constante e interferir con las actividades diarias. Opciones de tratamiento para la fascitis plantar El tratamiento de esta condición depende de la gravedad del caso, pero generalmente incluye: Reposo y medicamentos: Se recomienda disminuir la actividad física y utilizar antiinflamatorios para reducir el dolor. Fisioterapia: Comprende técnicas como terapia manual, estiramientos, ejercicios de fortalecimiento y electroterapia. Tratamientos mínimamente invasivos: Se pueden emplear técnicas como la punción seca y la electrólisis percutánea intratisular (EPI®), que ayudan a aliviar el dolor y mejorar la función del pie. Punción seca Este procedimiento consiste en la introducción de una aguja fina en los puntos de tensión muscular, denominados puntos gatillo, con el fin de aliviar la sobrecarga y reducir el dolor. Electrolisis percutánea intratisular (EPI®) Se utiliza una corriente galvánica aplicada a través de una aguja para estimular la regeneración del tejido dañado. Aunque puede resultar molesto, se recomienda su aplicación junto con crioanalgesia para mitigar el dolor. Consejos para prevenir la fascitis plantar Para evitar la aparición de esta dolencia, es importante seguir algunas recomendaciones: Mantener un peso corporal saludable, ya que el sobrepeso incrementa la carga sobre los pies. Limitar el uso de chanclas y optar por modelos que brinden mejor soporte, como aquellos con tiras ajustables. Alternar el uso de tacones con calzado más ergonómico. Escoger zapatos adecuados para cada actividad, priorizando la amortiguación y el soporte adecuado. Si experimentas molestias persistentes en los pies, es recomendable acudir a un especialista en fisioterapia para recibir un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado. En nuestro centro de fisioterapia en Madrid, contamos con profesionales capacitados para ayudarte a recuperar tu bienestar y movilidad.

LA IMPORTANCIA DEL CALENTAMIENTO Y LOS ESTIRAMIENTOS EN LA ACTIVIDAD FÍSICA

Cada vez más personas omiten dedicar tiempo a preparar su cuerpo antes del ejercicio y a relajarlo después, pero estas etapas son fundamentales para maximizar los beneficios de la actividad física y prevenir lesiones.   El calentamiento: preparando el cuerpo para la actividad Al igual que el cerebro necesita tiempo para activarse por la mañana, el cuerpo requiere un período de adaptación antes de realizar cualquier actividad física. El calentamiento consiste en una serie de ejercicios que preparan los músculos y articulaciones, aumentando el flujo sanguíneo y mejorando la oxigenación muscular.   ¿Por qué es esencial calentar antes del ejercicio? Realizar un calentamiento adecuado ayuda a prevenir lesiones musculares, reduce el riesgo de calambres y mejora el rendimiento físico. Este proceso también permite que el cuerpo alcance gradualmente su rango máximo de movimiento, preparando tanto el cuerpo como la mente para el esfuerzo físico.   Ejercicios sencillos para calentar en casa El calentamiento puede variar según factores como la edad, la condición física o el tipo de actividad que vayas a realizar. A continuación, te sugerimos algunos movimientos básicos que puedes hacer en casa: Rotaciones de cuello: Gira lentamente la cabeza hacia los lados, inclínala lateralmente y realiza círculos suaves. Haz 6 repeticiones de cada movimiento. Círculos de hombros: Realiza movimientos circulares con ambos hombros hacia adelante y luego hacia atrás. Repite 6 veces por cada lado. Estiramiento lateral: Eleva un brazo hacia arriba y estíralo hacia el lado contrario. Mantén la posición durante unos segundos y cambia de brazo. Haz 8 repeticiones por lado. Estiramiento de piernas: Lleva los brazos hacia arriba y luego desciende lentamente hasta intentar tocar el suelo. Mantén la posición unos segundos y vuelve a la posición inicial. Realiza 6 repeticiones. Correr en el lugar: Simula una carrera mientras mueves brazos y contraes el abdomen. Hazlo durante 30 segundos. Saltos de estrella: Comienza con piernas juntas y brazos al costado del cuerpo. Salta separando las piernas y llevando los brazos hacia la cabeza. Repite durante 30 segundos. Tijeras: Alterna saltos llevando una pierna hacia adelante y otra hacia atrás. Puedes incluir movimientos de brazos hacia adelante. Realiza este ejercicio durante 30 segundos. Dedica al menos 10 minutos a esta rutina antes de tu entrenamiento. Si practicas ejercicio con regularidad o de alta intensidad, consulta a un profesional para diseñar un plan de calentamiento personalizado.   Estiramientos: relajando el cuerpo después del ejercicio Después del esfuerzo físico, el cuerpo necesita tiempo para volver a su estado natural. Los estiramientos postentrenamiento ayudan a reducir el dolor muscular, mejoran la flexibilidad y favorecen la recuperación al eliminar el ácido láctico acumulado.   Beneficios de los estiramientos después de entrenar Entre las principales ventajas de estirar destacan: Recuperación muscular más rápida. Prevención de lesiones y molestias en la zona lumbar. Mejora de la flexibilidad y resistencia. Relajación muscular y mental.   Ejercicios básicos de estiramiento Es importante estirar todo el cuerpo, poniendo énfasis en los músculos que trabajaste durante el entrenamiento. Aquí te compartimos algunos movimientos útiles: Estiramiento de cuello: Inclina la cabeza hacia un lado y utiliza la mano opuesta para aplicar una ligera presión. Mantén la posición durante unos segundos y repite hacia el otro lado. Relajación de espalda: Baja la cabeza hacia adelante y coloca las manos en la parte trasera de esta, ejerciendo una leve presión mientras intentas juntar los codos frente a tu rostro. Mantén la posición por 30 segundos. Estiramiento de glúteos: Sentado en el suelo, lleva los tobillos hacia el pecho y mantenlos allí durante 30 segundos. Repite 3 veces por cada lado. Estiramiento de brazos y piernas: Repite algunos de los movimientos del calentamiento, enfocándote en las áreas más trabajadas. Para cuidar de tu salud física a largo plazo, visita regularmente a un fisioterapeuta que pueda ayudarte a mantener el equilibrio muscular y prevenir lesiones. Incorporar estas rutinas de calentamiento y estiramiento a tu día a día no solo mejorará tu rendimiento físico, sino que también te ayudará a evitar molestias y lesiones a largo plazo. Si aún no has hecho tu chequeo anual, te invitamos a agendar una cita en nuestra clínica de fisioterapia en Madrid.

SÍNDROME DEL TÚNEL CUBITAL: QUÉ ES, CÚALES SON SUS CAUSAS, SÍNTOMAS Y OPCIONES DE TRATAMIENTO

El nervio cubital, también llamado nervio ulnar, es uno de los principales nervios del brazo, extendiéndose desde el cuello hasta la mano. Este nervio desempeña un papel clave en el movimiento del brazo, la muñeca y la mano. Sin embargo, puede verse comprimido en varios puntos a lo largo de su recorrido, como la clavícula o el codo, siendo este último el lugar donde ocurre con mayor frecuencia.   ¿En qué consiste el síndrome del túnel cubital? El síndrome del túnel cubital, también conocido como atrapamiento del nervio cubital, se produce cuando este nervio sufre una compresión o irritación al pasar por la zona del codo. Es la segunda neuropatía periférica más común causada por atrapamiento, aunque menos frecuente que el síndrome del túnel carpiano.   Principales síntomas del atrapamiento del nervio cubital Entre los síntomas más habituales destacan el adormecimiento y el hormigueo en el dedo meñique, así como en la parte del dedo anular más cercana al meñique. Estas sensaciones también pueden extenderse hacia el antebrazo. En casos avanzados, se pueden presentar dificultades para mover los dedos, pérdida de fuerza en la mano y una notable atrofia muscular en la zona dorsal de esta. Incluso puede verse afectada la coordinación para realizar tareas cotidianas.   Factores que provocan la compresión del nervio cubital En algunos pacientes, no se logra determinar una causa específica del atrapamiento. Sin embargo, se sabe que el nervio cubital es especialmente vulnerable en la zona del codo, donde pasa a través de un espacio estrecho con escasa protección de tejidos blandos. Entre las causas más frecuentes se encuentran: Flexión prolongada del codo: Doblar el codo durante largos períodos, como al dormir, puede estirar y comprimir el nervio, generando síntomas como entumecimiento en los dedos. Presión continua en el codo: Apoyar el codo sobre superficies duras, por ejemplo, mientras se trabaja en un escritorio, puede presionar el nervio y desencadenar molestias. Traumatismos: Golpes en la cara interna del codo, también conocida como el “hueso de la risa”, pueden comprimir el nervio cubital y agravar los síntomas.   Cómo se diagnostica y trata el síndrome del túnel cubital El diagnóstico del síndrome del túnel cubital comienza con un análisis detallado de los síntomas que presenta el paciente. El especialista evaluará el cuello, el hombro, el codo y la mano para identificar posibles áreas de compresión. En algunos casos, se utilizan radiografías para detectar si el nervio está siendo comprimido por estructuras óseas. También se puede realizar un estudio de conducción nerviosa para determinar el nivel de afectación. En cuanto al tratamiento, inicialmente se recomiendan medidas conservadoras como: Medicación para aliviar el dolor y la inflamación. Fisioterapia para fortalecer la musculatura y mejorar la postura. Cambios en los hábitos, como evitar la presión prolongada sobre el codo. Si estas medidas no son efectivas, puede ser necesario recurrir a una intervención quirúrgica. Actualmente, la cirugía mínimamente invasiva es el método preferido, ya que reduce el tiempo de recuperación y minimiza las molestias postoperatorias.   Prevención y cuidado Adoptar hábitos saludables es clave para prevenir esta patología. Mantener una postura adecuada al trabajar frente al ordenador, realizar descansos frecuentes y estiramientos del brazo y el codo son prácticas recomendadas. En casos severos, es fundamental acudir a un especialista para realizar un diagnóstico preciso y definir el tratamiento más adecuado. Los especialistas de Clínica Elgeadi cuentan con una amplia experiencia en endoscopia y artroscopia de codo, con las que se puede mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes que la han perdido. Pide cita con nuestros expertos.

TRATAMIENTOS MÁS EFECTIVOS PARA LA FASCITIS PLANTAR

Tratamientos más efectivos para la fascitis plantar La fascitis plantar es una lesión común que afecta principalmente a deportistas y personas activas. Se caracteriza por un dolor agudo en el talón que puede dificultar actividades diarias como caminar o correr. Una intervención temprana con el tratamiento adecuado es fundamental para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.   ¿Qué es la fascitis plantar? La fascitis plantar se produce por la inflamación de la fascia plantar, un tejido fibroso que recorre la planta del pie y conecta el calcáneo (hueso del talón) con los dedos. Este tejido es clave para la estructura del arco del pie, proporcionando estabilidad y elasticidad. Cuando se inflama o se lesiona, genera dolor y, en ocasiones, hinchazón en la zona afectada. Esta patología es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón y afecta tanto a deportistas como a personas que, por su actividad o hábitos, someten sus pies a esfuerzos repetitivos.   ¿Por qué se desarrolla la fascitis plantar? Las principales razones detrás de esta lesión incluyen estiramientos excesivos y desgarros en la fascia. Sin embargo, existen varios factores que pueden desencadenarla o favorecer su aparición: Calzado inadecuado: Usar zapatos con suelas demasiado planas o tacones altos de forma prolongada puede aumentar el riesgo. Sobrecarga repetitiva: Realizar deportes de alto impacto en superficies duras, como correr en asfalto, genera un impacto excesivo en el talón. Musculatura acortada: El acortamiento de los músculos de la pantorrilla, a menudo relacionado con el uso continuo de tacones, contribuye a la tensión en la fascia plantar. Además, otros factores como el sobrepeso, que incrementa la presión sobre la planta del pie, o la falta de estiramientos adecuados tras el ejercicio, pueden agravar la condición.   Síntomas característicos El dolor en el talón es el síntoma principal de la fascitis plantar. Este dolor suele describirse como punzante y es especialmente intenso al levantarse por la mañana o tras largos periodos de inactividad. En algunos casos, el dolor puede irradiarse hacia el gemelo o intensificarse después de realizar ejercicio físico o caminar durante mucho tiempo.   Cómo se diagnostica la fascitis plantar Es fundamental acudir a un especialista al percibir molestias persistentes en el talón. Un diagnóstico preciso permite actuar de manera oportuna y evitar que la lesión se agrave. Este proceso incluye: Exploración física: El médico identificará los puntos de mayor dolor y evaluará la movilidad del pie. Pruebas de sensibilidad: Estas determinan si la inflamación afecta los nervios de la zona. Estudios de imagen: Radiografías y resonancias magnéticas suelen emplearse para descartar otras patologías y obtener un diagnóstico detallado.   Tratamientos para la fascitis plantar El abordaje terapéutico dependerá de la severidad de la lesión y el impacto en la vida diaria del paciente. En la mayoría de los casos, los tratamientos iniciales incluyen: Antiinflamatorios y frío local: Ayudan a reducir el dolor y la inflamación. Fisioterapia: Es uno de los tratamientos más efectivos. La terapia manual desinflama la fascia y libera la tensión en las estructuras adyacentes. Terapias avanzadas: En casos crónicos, los tratamientos de ultrasonido o de ondas de choque han mostrado excelentes resultados, especialmente cuando las intervenciones conservadoras no son suficientes. El especialista también puede recomendar plantillas ortopédicas personalizadas para mejorar la postura y aliviar la presión en la fascia.   Prevención de la fascitis plantar Aunque no siempre es posible prevenir esta afección, existen medidas que pueden reducir significativamente el riesgo: Mantén un peso saludable: El sobrepeso incrementa la presión sobre los pies y favorece la inflamación. Usa calzado adecuado: Elige zapatos con buena amortiguación y soporte para el arco del pie, evitando tacones altos y suelas completamente planas. Cuida tu rutina deportiva: Opta por superficies más blandas para entrenar y evita los deportes de impacto cuando experimentes molestias. Incorpora estiramientos: Estirar la musculatura de las pantorrillas y la fascia plantar antes y después del ejercicio puede prevenir tensiones acumuladas. Si estás lidiando con fascitis plantar o sospechas que podrías estar desarrollándola, en Rekovery Clinic Sports & Care contamos con un equipo de especialistas en lesiones deportivas y cuidado del pie. Nuestro enfoque personalizado combina fisioterapia avanzada, técnicas innovadoras como ultrasonido terapéutico y asesoramiento en prevención, para ayudarte a retomar tu vida sin dolor. Visítanos y deja que te acompañemos en el camino hacia la recuperación. ¡Tu bienestar es nuestra prioridad!

ENFERMEDAD DE SEVER: CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO

La enfermedad de Sever, también conocida como apofisitis del calcáneo, es una afección caracterizada por dolor en el talón que afecta principalmente a niños en edad de crecimiento. Identificada por primera vez en 1907 por Haglund, esta condición ocurre debido a la debilidad del cartílago de crecimiento del talón, una región crucial en el desarrollo óseo y susceptible a lesiones. Suele presentarse entre los 8 y 12 años, aunque puede afectar a personas de otras edades que practiquen actividades que exijan mucho esfuerzo de los talones. Se estima que representa entre el 2% y el 16% de las lesiones musculoesqueléticas en niños y puede ser unilateral o afectar ambos talones.   Principales síntomas de la enfermedad de Sever Los niños con esta afección suelen experimentar dolor y sensibilidad en uno o ambos talones. Otros signos incluyen inflamación, enrojecimiento, rigidez en el pie y molestias al caminar de puntillas o al presionar el talón. El dolor tiende a aparecer tras la actividad física y disminuye después de un periodo de descanso.   Factores que provocan la enfermedad de Sever El sobreuso del talón por actividades como correr, saltar o practicar deportes de impacto (fútbol, baloncesto, entre otros) es una de las principales causas. Estas actividades generan tensión en los músculos y tendones, afectando el cartílago de crecimiento. Además, existen otras condiciones que aumentan el riesgo: Uso de calzado en mal estado o inadecuado. Correr en superficies duras, como el asfalto. Alteraciones en la estructura del pie, como pies planos, cavos o pronados. Sobrepeso u obesidad infantil. Factores anatómicos, como acortamiento del músculo tríceps sural, debilidad en la dorsiflexión del tobillo, rodillas arqueadas (genu varo) o dismetria de las extremidades.   Cómo se diagnostica la enfermedad de Sever El diagnóstico de esta afección requiere un enfoque especializado para descartar otras posibles causas de dolor en el talón. Esto incluye una exploración física detallada y, en muchos casos, pruebas complementarias como radiografías, ecografías o resonancias magnéticas. Además, es fundamental recopilar información sobre el inicio del dolor, los momentos en que se manifiesta y cualquier evento traumático que pueda haberlo desencadenado.   Tratamiento y prevención La clave para tratar y prevenir la enfermedad de Sever radica en reducir la tensión en los talones y fortalecer la flexibilidad del pie. Algunas estrategias incluyen: Ejercicios de estiramiento: Trabajar la musculatura de los isquiotibiales y los tendones de la parte posterior de la pierna puede disminuir el riesgo. Reposo: Reducir o suspender temporalmente las actividades que provocan dolor es crucial para evitar que la afección se vuelva crónica. Aplicación de hielo: Este método ayuda a aliviar la inflamación y el dolor. Calzado adecuado: Usar zapatos que brinden un buen soporte reduce la tensión en el talón. Generalmente, el dolor desaparece entre 2 y 8 semanas con el tratamiento adecuado. Sin embargo, es importante evitar sobreesfuerzos deportivos y practicar estiramientos después de la actividad física para prevenir recaídas. Un enfoque preventivo y el tratamiento temprano son esenciales para evitar complicaciones futuras. En caso de molestias persistentes, es recomendable acudir a un especialista en traumatología para una evaluación personalizada. En Clínica Elgeadi consideramos que es muy importante un tratamiento preventivo de las afecciones del pie, pues si no se tratan, pueden llegar a desencadenar enfermedades que, con el tiempo, son crónicas. Pide cita con nuestro equipo de traumatólogos en Madrid si presentas alguna lesión traumatológica que te impida continuar tu vida normal.

RODILLA DEL CORREDOR: CAUSAS, SÍNTOMAS, DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

El síndrome de la cintilla iliotibial, conocido popularmente como síndrome del corredor, es una lesión frecuente entre los deportistas, especialmente aquellos que practican running. Este problema se debe al roce repetitivo entre los huesos de la rodilla, lo que provoca un dolor molesto que puede dificultar la actividad física. Tanto corredores principiantes como avanzados pueden padecerlo, ya sea por una técnica inadecuada o por sobreentrenamiento.   ¿Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial? El síndrome de la cintilla iliotibial ocurre cuando el tendón largo de la fascia lata, una banda de tejido conectivo en el muslo, roza repetidamente contra el cóndilo femoral externo, una prominencia ósea en la parte lateral de la rodilla. Este contacto constante produce inflamación y dolor en la zona afectada. Aunque es más común en corredores, también puede afectar a quienes practican ciclismo, baloncesto y otros deportes que implican movimientos repetitivos de las piernas.   Síntomas del síndrome del corredor El principal síntoma de esta patología es el dolor en la parte externa de la rodilla, que se intensifica al correr. Este dolor puede aparecer durante la actividad, especialmente al apoyar el pie en el suelo con la pierna flexionada. Otros síntomas frecuentes incluyen: Dolor al subir o bajar escaleras. Molestias al correr a ritmo lento o en pendientes descendentes. Sensación de rigidez o tensión en la zona lateral del muslo. En algunos casos, el dolor puede llegar a ser incapacitante, limitando significativamente la capacidad de realizar ejercicio.   Causas y factores de riesgo Las causas del síndrome de la cintilla iliotibial son variadas, y su aparición puede depender tanto de factores internos como externos. Entre las principales causas se encuentran: Debilidad muscular: Una musculatura débil en las extremidades inferiores, especialmente en los abductores de la cadera, puede generar una rotación excesiva de la rodilla hacia adentro, sobrecargando la cintilla iliotibial. Alteraciones anatómicas: Corredores con genu varo (piernas arqueadas hacia fuera) tienen mayor predisposición a esta lesión, ya que la tensión en la banda lateral del muslo se incrementa durante la actividad. Sobrecarga o sobreentrenamiento: Incrementar de forma brusca la intensidad, duración o frecuencia del entrenamiento puede desencadenar un estrés excesivo en la fascia lata. Calzado inadecuado: Zapatillas desgastadas o no aptas para correr pueden alterar la mecánica de la carrera, aumentando la presión sobre la rodilla. Terrenos irregulares o duros: Correr en superficies inclinadas o en asfalto puede favorecer la aparición del síndrome debido a la distribución desigual del peso en las piernas.   Diagnóstico del síndrome del corredor El diagnóstico debe ser realizado por un especialista, quien evaluará los síntomas y realizará pruebas específicas para confirmar la lesión. El proceso incluye: Exploración física: Se presiona el tendón de la fascia lata contra el cóndilo femoral externo para identificar puntos de dolor. Pruebas de imagen: La resonancia magnética es útil para descartar otras lesiones como roturas meniscales o problemas en los ligamentos. Test de Ober: Esta prueba evalúa la extensibilidad del músculo tensor de la fascia lata y detecta posibles acortamientos en la banda iliotibial. Valoración muscular: Puede incluir la identificación de puntos gatillo (áreas de dolor concentrado) y pruebas complementarias para medir la fuerza y estabilidad de los músculos de las extremidades inferiores.   Prevención del síndrome de la cintilla iliotibial Prevenir el síndrome del corredor es posible si se adoptan hábitos adecuados y se presta atención a las necesidades del cuerpo durante el ejercicio. Algunas recomendaciones clave son: Progresar gradualmente en el entrenamiento: Incrementar el tiempo, la intensidad o la distancia de forma progresiva reduce el riesgo de sobrecargas. Evitar terrenos inadecuados: Priorizar superficies planas y evitar correr en pendientes prolongadas o terrenos muy duros. Cuidar la postura: Mantener una técnica adecuada durante la carrera es fundamental para prevenir lesiones. Calzado apropiado: Usar zapatillas específicas para correr y reemplazarlas regularmente para garantizar su buen estado. Estiramientos regulares: Incorporar ejercicios de estiramiento antes y después del ejercicio para mantener la flexibilidad de la musculatura y reducir tensiones.   Tratamiento del síndrome del corredor El tratamiento del síndrome de la cintilla iliotibial busca aliviar el dolor, reducir la inflamación y corregir las causas subyacentes. Los pasos más comunes incluyen: Reposo y control de la inflamación: Aplicar hielo en la zona afectada y usar medicamentos antiinflamatorios (bajo supervisión médica) ayuda a calmar los síntomas iniciales. Fisioterapia: La terapia manual y los masajes miofasciales ayudan a liberar tensiones en la fascia lata y los tejidos circundantes. También se incluyen ejercicios para fortalecer los músculos abductores de la cadera y mejorar la estabilidad de la rodilla. Corrección postural y técnica: Trabajar con un fisioterapeuta o entrenador especializado puede corregir errores en la biomecánica de la carrera. Tratamientos avanzados: En casos graves, puede ser necesario recurrir a procedimientos quirúrgicos, como la artroscopia para alargar las fibras del tendón iliotibial mediante una incisión mínima. Si experimentas dolor en la rodilla o crees que podrías padecer el síndrome del corredor, es esencial buscar atención médica especializada. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado no solo acelerarán la recuperación, sino que también evitarán complicaciones que puedan limitar tu actividad física a largo plazo.