Volver al movimiento: lo que debes saber sobre la prótesis de cadera si haces deporte

Cuando una cadera empieza a fallar y el dolor limita cada vez más el movimiento, una prótesis puede convertirse en la mejor solución para recuperar la calidad de vida. Aunque es una cirugía habitual, sobre todo en personas con artrosis avanzada, también puede ser necesaria en deportistas tras fracturas u otras lesiones graves.

Si este es tu caso, aquí te contamos en qué consiste una prótesis de cadera, qué implica la operación, cómo es la recuperación y qué cuidados debes tener en cuenta para volver a moverte con seguridad.

¿Qué es una prótesis de cadera?

Es una articulación artificial que reemplaza la cadera dañada. Se utiliza cuando el dolor es constante, afecta a la movilidad y no mejora con tratamiento conservador ni fisioterapia.

Hay varios tipos, según qué partes se sustituyan:

  • Prótesis total: reemplaza tanto la cabeza del fémur como el acetábulo (cavidad en la pelvis). Es la más habitual.
  • Prótesis parcial: solo se sustituye la parte femoral, en casos de fracturas.
  • Prótesis de revisión: se usa si ya tenías una prótesis anterior y hay que cambiarla.

¿En qué consiste la operación?

La intervención dura entre una y dos horas y se realiza con anestesia raquídea (de cintura para abajo). El cirujano sustituye las partes dañadas con piezas metálicas o de otros materiales resistentes al desgaste.

Se pueden usar dos técnicas:

  • Cementada: se fija la prótesis con cemento quirúrgico.
  • No cementada: se utiliza un recubrimiento poroso para que el hueso se integre de forma natural.

Antes de colocar la prótesis definitiva, se prueba una temporal para asegurarse del tamaño y el ajuste correcto.

¿Cuánto dura una prótesis?

En general, entre 20 y 25 años. Los modelos más nuevos, con materiales mejorados, pueden durar incluso más. Eso sí, todo dependerá del tipo de actividad física, del peso corporal y del seguimiento de los cuidados tras la cirugía.

Beneficios tras la implantación

Los resultados suelen ser muy buenos: desaparece el dolor, se recupera el rango de movimiento y se puede retomar una vida activa. Para deportistas, esto significa poder volver a entrenar y competir, aunque siempre con las adaptaciones necesarias.

¿Qué complicaciones pueden surgir?

La más importante es la infección, que, aunque poco frecuente, puede comprometer la prótesis y requerir cirugía.

Estas infecciones están causadas por bacterias muy resistentes que se adhieren a las superficies artificiales y son difíciles de eliminar con antibióticos, ya que forman una capa protectora (biofilm).

Síntomas de una posible infección

  • Dolor persistente o que aparece tras un tiempo sin molestias
  • Fiebre
  • Pérdida de movilidad en la cadera
  • Mala cicatrización o supuración de la herida

Hay varios tipos de infección según cuándo aparecen:

  • Aguda: en el primer mes tras la cirugía.
  • Subaguda: entre el primer mes y el primer año.
  • Tardía: pasados varios años, normalmente tras una infección en otra parte del cuerpo.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico lo realiza un equipo médico especializado, combinando análisis de sangre, pruebas de imagen (radiografías, resonancias, gammagrafías) y cultivos.

Si hay infección, lo más habitual es que haya que operar. Dependiendo del caso, se puede hacer:

  • Cirugía en un tiempo: si la infección es reciente y el estado del paciente es bueno.
  • Cirugía en dos tiempos: primero se retira la prótesis y se coloca un espaciador con antibiótico; luego, a los dos o tres meses, se coloca una nueva prótesis.

Cuidados para prolongar la vida de la prótesis

Después de la operación, hay ciertas recomendaciones que ayudan a asegurar el éxito y prevenir complicaciones:

  • Mantener la herida limpia y desinfectada
  • Evitar subir escaleras durante las primeras semanas
  • Usar calzado cerrado y cómodo, que sujete bien el pie
  • Dormir boca arriba, sin apoyar peso sobre la cadera operada
  • Controlar el peso corporal
  • Seguir un plan de ejercicios de fortalecimiento y movilidad

Rehabilitación: clave para volver al deporte

El trabajo con fisioterapeutas es esencial tras la cirugía. Una recuperación bien dirigida permite recuperar fuerza y coordinación, y en muchos casos, volver a entrenar con normalidad.

Es importante no precipitarse y respetar los tiempos. Aunque el dolor desaparezca pronto, la musculatura necesita semanas para adaptarse y proteger la nueva articulación.

Conclusión

Una prótesis de cadera puede parecer una decisión importante, pero para muchos deportistas representa una segunda oportunidad para volver a moverse sin dolor. Con una buena intervención, cuidados adecuados y un plan de rehabilitación personalizado, es posible volver a llevar una vida activa y disfrutar del deporte otra vez.

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