
La luxación acromioclavicular es una lesión frecuente que afecta a la articulación entre la clavícula y el acromion, situada en la parte superior del hombro. Este problema suele estar asociado a impactos directos en el hombro o a golpes indirectos en el brazo. En este artículo profundizaremos en sus principales causas, señales de alerta y los tratamientos disponibles.
¿Qué es la luxación acromioclavicular?
Se trata de una lesión que afecta a la conexión entre la clavícula y el acromion, que forma parte de la escápula. Esta articulación está reforzada por ligamentos importantes, como los coracoclaviculares y acromioclaviculares, que pueden sufrir diferentes grados de rotura en función de la gravedad de la lesión.
En los casos más severos, la ruptura de estos ligamentos compromete la estabilidad de la articulación, ocasionando una deformidad visible conocida como “signo de la tecla”. Es una lesión que afecta principalmente a deportistas expuestos a impactos repetitivos o accidentes.
Clasificación de las lesiones acromioclaviculares
Según la clasificación de Rockwood, las luxaciones acromioclaviculares se dividen en los siguientes tipos:
- Tipo I: Dolor en el hombro sin deformidad visible. Puede haber calcificaciones o desgaste articular con el tiempo.
- Tipo II: Ruptura parcial de ligamentos con dolor más intenso y cierta inestabilidad en la articulación.
- Tipo III: Ruptura completa de los ligamentos, con una deformidad significativa en el hombro.
- Tipo IV: Desplazamiento posterior de la clavícula hacia el trapecio.
- Tipo V: Daño extenso en los ligamentos, la cápsula articular, deltoides y trapecio.
- Tipo VI: Una luxación rara, causada por fuerzas combinadas que provocan un desplazamiento hacia abajo de la clavícula.
Principales causas de la luxación acromioclavicular
La causa más común es un traumatismo directo sobre el hombro, como una caída en bicicleta o en deportes de contacto como el rugby o el fútbol. También puede darse en actividades laborales que impliquen movimientos repetitivos o riesgos de impacto.
Síntomas más comunes
El dolor agudo en el hombro es uno de los primeros síntomas, acompañado de una posible deformidad visible en los casos más graves. También se observa limitación en los movimientos del brazo, dificultando tareas cotidianas.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico inicial se realiza mediante una evaluación clínica y la prueba del “signo de la tecla”, en la que la clavícula se reduce al presionarla pero vuelve a su posición anómala al soltarla. Para confirmar la gravedad de la lesión, suelen realizarse pruebas de imagen como radiografías, resonancia magnética o tomografía computarizada.
Tratamiento conservador
En luxaciones leves (tipos I y II), el tratamiento incluye reposo, uso de cabestrillo, aplicación de hielo, analgésicos y fisioterapia para recuperar la movilidad y reducir el dolor.
Tratamiento quirúrgico
En casos graves (tipos IV, V y VI), puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar los ligamentos y restaurar la función del hombro. Una de las técnicas más avanzadas es la artroscopia, que permite una reparación mínimamente invasiva con una recuperación más rápida.
Conclusión
Si presentas síntomas de luxación acromioclavicular o cualquier lesión relacionada con el hombro, es fundamental acudir a un especialista en traumatología. En nuestra clínica en Madrid, contamos con un equipo de expertos y tecnología de última generación para garantizar un tratamiento efectivo y personalizado.

