Calle Castelló 107, Madrid
91 562 12 32
ufedema@ufedema.es

Categoría: Fisioterapia

CALAMBRES MUSCULARES: CAUSAS, SÍNTOMAS Y PREVENCIÓN

Los calambres musculares son contracciones involuntarias que suelen aparecer de manera súbita, especialmente durante la actividad física. Aunque sus causas varían, existen maneras efectivas de prevenirlos y tratarlos para reducir su impacto en la vida diaria y el rendimiento deportivo.   ¿Qué es un calambre muscular? Un calambre muscular es un espasmo súbito en uno o varios músculos que ocurre sin control voluntario. Estas contracciones involuntarias pueden ser dolorosas y suelen afectar a los músculos más utilizados en el ejercicio o en determinadas actividades físicas.   Síntomas de los calambres musculares Por lo general, los calambres aparecen durante el ejercicio o cualquier esfuerzo físico. Los síntomas incluyen un dolor agudo y localizado que, en ocasiones, viene acompañado de rigidez o ligera hinchazón en el área afectada. También pueden presentarse espasmos o movimientos involuntarios en la zona, dificultando el control sobre el músculo.   ¿Qué causa los calambres musculares? Aunque las causas exactas no siempre se conocen, varios factores pueden contribuir a la aparición de calambres musculares: Falta de estiramientos adecuados: Un estiramiento insuficiente acorta los músculos, aumentando el riesgo de calambres. Niveles bajos de glucosa o deshidratación: La falta de agua y sodio incrementa la sensibilidad muscular y la probabilidad de espasmos. Deficiencia de electrolitos: Minerales como el potasio, el magnesio y el calcio son fundamentales para la función muscular; su déficit, común al sudar mucho, eleva el riesgo de calambres. Sobreesfuerzo muscular: Exigir en exceso a los músculos, especialmente tras un periodo prolongado de actividad, puede causar calambres debido a la fatiga muscular.   ¿Dónde suelen producirse los calambres musculares? Estos espasmos ocurren principalmente en los músculos que trabajan más durante el ejercicio, por lo que son comunes en las piernas, especialmente en los isquiotibiales, los músculos del muslo y las pantorrillas.   Tratamiento de los calambres musculares Para abordar un calambre muscular, es ideal consultar con un especialista que evalúe la intensidad del dolor y la posible causa. En la mayoría de los casos, un examen físico es suficiente, aunque en situaciones específicas, se puede requerir una ecografía para evaluar el músculo. El tratamiento recomendado suele incluir: Reposo y aplicación alternada de frío y calor en el área afectada. Medicamentos antiinflamatorios para calmar el dolor en casos más intensos. Fisioterapia y estiramientos progresivos: Tras los primeros días, se realizan estiramientos bajo supervisión para restaurar el rango de movimiento y prevenir recurrencias.   Ejercicios de estiramiento para prevenir los calambres El estiramiento es una de las mejores formas de prevenir los calambres. Los músculos que requieren mayor atención son los de las piernas, como los gemelos, los isquiotibiales y los cuádriceps. Para los cuádriceps, una postura de pie con una pierna doblada hacia atrás y el pie sujetado con la mano resulta efectiva. Los gemelos e isquiotibiales se pueden estirar sentándose y jalando suavemente de la punta de los pies.   Cómo prevenir los calambres musculares Aunque no siempre se pueden evitar, seguir estas recomendaciones puede ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de los calambres: Mantenerse hidratado antes, durante y después de la actividad física es crucial, ya que el agua y los minerales son esenciales para la salud muscular. Entrenamiento gradual y estiramientos: Comenzar con ejercicios progresivos y realizar estiramientos previos y posteriores al ejercicio ayuda a reducir la tensión muscular. Uso de equipo adecuado: La vestimenta y el calzado deportivo apropiados también influyen en la prevención de calambres y posibles lesiones. Los calambres musculares pueden minimizarse considerablemente siguiendo pautas de cuidado, hidratación y estiramientos. Ante cualquier síntoma persistente, consultar a un profesional de la salud es la mejor opción para recibir el tratamiento adecuado.

TRATAMIENTO ARTROSCÓPICO Y RECUPERACIÓN DE QUISTES MENISCALES EN LA RODILLA

La rodilla, como una de las articulaciones más complejas y esenciales del cuerpo, es especialmente susceptible a lesiones. Dentro de su estructura se encuentran dos meniscos, que pueden desarrollar quistes en sus proximidades debido a factores como lesiones o desgaste. En este artículo exploramos qué son los quistes parameniscales, cuáles son sus causas y síntomas más frecuentes, así como los tratamientos más efectivos.   ¿Qué es un quiste parameniscal? Un quiste parameniscal es una acumulación de líquido sinovial que se desplaza hacia el exterior de la rodilla a través de las fisuras en los meniscos. Este tipo de quiste se ubica generalmente junto al menisco afectado y puede manifestarse en distintas zonas de la rodilla, dependiendo de si afecta el menisco interno o externo. Tipos de quistes meniscales Existen principalmente dos categorías de quistes parameniscales: Quiste parameniscal interno: Se encuentra en el menisco interno, cerca de la parte media de la rodilla. Quiste parameniscal externo: Se ubica en el menisco externo, afectando principalmente el lateral de la rodilla. Este tipo es el más frecuente y suele surgir tras una ruptura del menisco externo.   Síntomas comunes de los quistes parameniscales Los síntomas de un quiste parameniscal incluyen dolor localizado en el área interna o externa de la rodilla, según la ubicación del quiste. Además, los pacientes pueden experimentar rigidez o bloqueo articular, compresión de nervios, y en algunos casos, hinchazón o protuberancias en la zona afectada. Si el quiste está cerca del nervio, es posible que el paciente sienta entumecimiento o incluso parestesia.   Causas de los quistes meniscales La aparición de estos quistes se debe, en gran medida, a la rotura de los meniscos. Cuando estos se lesionan, el líquido sinovial puede filtrarse hacia el exterior y formar un quiste. Esta ruptura puede estar asociada a traumatismos, desgaste por uso, o movimientos bruscos de rotación en la rodilla que afecten su estabilidad y funcionamiento.   Diagnóstico de quistes meniscales Para detectar un quiste parameniscal, los especialistas suelen recurrir a pruebas de imagen como ecografía o resonancia magnética (RM), que permiten una visión detallada de la articulación. La resonancia magnética es particularmente útil para visualizar tanto el quiste como posibles lesiones asociadas, como desgarros meniscales o desgaste de la superficie articular.   Tratamiento del quiste parameniscal: cirugía artroscópica en Madrid En algunos casos, los quistes parameniscales no requieren tratamiento quirúrgico, ya que pueden resolverse por sí mismos sin presentar síntomas graves. Sin embargo, si el quiste causa molestias significativas o limita las actividades diarias, se recomienda un tratamiento mediante artroscopia. Esta técnica mínimamente invasiva permite reparar el menisco dañado y prevenir la reaparición del quiste, brindando una solución eficaz y rápida. En nuestra clínica especializada en Madrid, contamos con un equipo de cirujanos ortopédicos altamente capacitados para realizar esta técnica con los mejores resultados, permitiendo generalmente que el paciente reciba el alta el mismo día de la cirugía.   Fisioterapia y readaptación postquirúrgica La fisioterapia y la rehabilitación son fundamentales para una recuperación óptima tras la cirugía. Los expertos en fisioterapia recomiendan ejercicios de fortalecimiento y equilibrio que ayudan a recuperar la funcionalidad de la rodilla y previenen posibles recaídas. Esto es especialmente útil para pacientes que desean retomar actividades deportivas de alta demanda. Un tratamiento integral que combine artroscopia y rehabilitación asegura una recuperación más rápida y eficaz, reduciendo el riesgo de complicaciones futuras.  

BENEFICIOS DE TRATAR LA TENDIOPATÍA CON FISIOTERAPIA

Beneficios de tratar la tendinopatía con fisioterapia La tendinopatía es una afección frecuente, especialmente en personas que practican deportes o realizan actividades físicas de forma repetitiva. Este tipo de lesión, que afecta a los tendones, suele requerir atención médica especializada para un tratamiento adecuado y eficaz.   ¿Qué es la tendinopatía? La tendinopatía es un trastorno que afecta los tendones, estructuras clave que conectan los músculos con los huesos. Las causas de esta afección pueden variar, pero frecuentemente se relacionan con el desgaste natural en personas mayores, o con la inflamación derivada de traumatismos o sobrecargas. En algunos casos, el exceso de presión sobre una articulación lesionada puede ocasionar inflamación en el tendón.   Síntomas de la tendinopatía Los síntomas de la tendinopatía pueden diferir dependiendo del origen de la lesión. Lo más común es la aparición de dolor en la articulación afectada, a menudo acompañado de inflamación, enrojecimiento o hematomas. Además, los pacientes suelen notar rigidez, pérdida de fuerza o una disminución en la movilidad de la articulación comprometida.   Tipos de tendinopatía La tendinopatía puede manifestarse en distintas áreas del cuerpo, siendo las más comunes: Tendinopatía del hombro: afecta los tendones del manguito rotador, y suele deberse a movimientos repetitivos de rotación. Codo de tenista: se produce en los tendones del epicóndilo lateral por movimientos repetitivos del antebrazo. Codo de golfista: afecta la parte interna del antebrazo, generando dolor en la zona del codo. Tendinopatía del tendón de Aquiles: inflama el tendón que conecta con el talón, comúnmente debido a la edad o a deportes de alto impacto.   Tratamientos principales para la tendinopatía Cuando se diagnostica una tendinopatía, el médico suele realizar una evaluación para identificar el origen y la gravedad de la lesión. Inicialmente, el tratamiento más común incluye antiinflamatorios y la aplicación de frío para aliviar el dolor y reducir la inflamación. En casos más severos, se pueden considerar terapias avanzadas como las inyecciones de células madre, que favorecen la regeneración del tendón, o incluso una intervención quirúrgica.   Fisioterapia como tratamiento para la tendinopatía La fisioterapia es uno de los enfoques más eficaces para tratar la tendinopatía. Este tratamiento, siempre supervisado por un fisioterapeuta especializado, puede incluir técnicas como la terapia manual, la punción seca o el uso de ondas de choque. Además, la rehabilitación con ejercicios específicos y estiramientos contribuye a reducir la inflamación y a mejorar la fuerza y flexibilidad del tendón y los músculos circundantes. Los beneficios de la fisioterapia en el tratamiento de la tendinopatía son numerosos, ya que no solo ayuda a recuperar la movilidad, sino que también fortalece la zona afectada, disminuyendo el riesgo de recurrencias y mejorando significativamente la calidad de vida del paciente.   Prevención de la tendinopatía Existen medidas preventivas que pueden reducir el riesgo de desarrollar tendinopatía. Es recomendable evitar sobrecargar los tendones y evitar posturas forzadas o movimientos bruscos. Además, es fundamental evitar deportes o ejercicios de impacto excesivo, como el running, que pueden generar una presión repetida sobre los tendones. También es esencial tratar cualquier lesión de manera adecuada para evitar que se conviertan en tendinopatías crónicas que puedan afectar la movilidad y el bienestar general. La fisioterapia es una herramienta clave en el tratamiento y la prevención de la tendinopatía, ofreciendo excelentes resultados y contribuyendo a mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante la recuperación funcional y la prevención de nuevas lesiones.

PAUTAS PARA ESTIRAR LA ESPALDA DE FORMA ADECUADA

Pautas para estirar la espalda de forma adecuada Realizar estiramientos de la espalda es fundamental para prevenir y tratar lesiones, ya que contribuye a relajar y fortalecer los músculos. Este hábito debería ser parte del día a día de cualquier persona. No obstante, es esencial que los estiramientos se realicen correctamente para maximizar sus beneficios y evitar posibles problemas.   ¿Por qué es importante estirar la espalda? Los estiramientos de espalda son una práctica sencilla y rápida que puede prevenir lesiones, especialmente en la zona lumbar. Al estirar las fibras musculares, se reduce el riesgo de sufrir daños que, en algunos casos, pueden ser incapacitantes. Además, los estiramientos proporcionan múltiples beneficios para la salud general y el rendimiento deportivo. Ayudan a relajar los músculos, evitan tensiones en músculos y ligamentos, fortalecen la musculatura y mejoran la flexibilidad de la columna vertebral.   ¿Cuándo se deben hacer estiramientos de espalda? Es especialmente importante estirar la espalda antes y después de realizar cualquier actividad deportiva. Antes del ejercicio, ayuda a preparar el cuerpo y, después, contribuye a que los músculos recuperen su posición natural. Sin embargo, no es necesario limitar los estiramientos a momentos de actividad física. Incorporar estiramientos de espalda en la rutina diaria es muy recomendable, por ejemplo, al iniciar el día después de estar tumbado durante la noche, o tras pasar muchas horas en la misma postura, como suele ocurrir en trabajos de oficina. Mantener este hábito a diario puede prevenir muchas lesiones relacionadas con malas posturas mantenidas de forma inconsciente.   Tipos de dolores en la espalda Cervicalgia: Afecta a la zona cervical. Dolor lumbar: Ocurre cuando los ligamentos de la zona lumbar se estiran o desgarran. Dolores dorsales: Afectan a la parte media de la espalda. Ciática: Dolor relacionado con el nervio ciático que se extiende hacia la pierna.   Importancia de una técnica adecuada para estirar la espalda La técnica es clave al estirar la espalda, ya que realizar estiramientos de forma incorrecta puede provocar lesiones. Por esta razón, es recomendable que un fisioterapeuta supervise las técnicas y diseñe una rutina de estiramientos adecuada para cada persona.   ¿Cómo estirar la espalda correctamente? Como se ha mencionado, la técnica es crucial al realizar estiramientos de espalda. Es importante evitar posturas forzadas y movimientos bruscos que puedan causar daños. Además, el paciente debe ser consciente de los músculos que está trabajando durante el estiramiento para identificar las sensaciones adecuadas. Contar con la guía de un fisioterapeuta puede ser muy útil para asegurar que los estiramientos se realizan correctamente, promoviendo la relajación y el fortalecimiento muscular.   Disciplinas recomendadas para estirar la espalda Algunas disciplinas pueden ser muy útiles para realizar estiramientos de espalda bajo la supervisión de un instructor especializado: Pilates: Este método es muy recomendable tanto para la prevención como para el tratamiento de lesiones en la espalda. A través de la conexión entre cuerpo y mente, se realizan ejercicios y estiramientos cuyo principal objetivo es el control corporal. Yoga: También es muy beneficioso para personas con problemas de espalda. El yoga trabaja en tres aspectos fundamentales: cuerpo, respiración y mente. El instructor guía la práctica, asociando las posturas físicas con el control mental, lo que ayuda a estirar los músculos de la espalda y mejora la flexibilidad de las fibras musculares.   Ejercicios para estirar la espalda A continuación, se detallan algunos ejercicios sencillos para estirar la espalda, que se pueden realizar en cualquier lugar y sin necesidad de equipo específico: Rotación de tronco: Tumbado boca arriba, deja caer las rodillas hacia un lado mientras giras el tronco hacia el lado contrario. Mantén la postura durante 20 segundos y repite hacia el otro lado. Rodillas al pecho: En la misma posición, eleva las rodillas y llévalas hacia el pecho. Esto ayuda a estirar la zona lumbar. Estiramiento en posición de niño: Sentado sobre las rodillas, inclina el cuerpo hacia adelante y estira los brazos lo más lejos posible. Este es un excelente estiramiento para la zona lumbar. Estiramiento de columna de pie: De pie, inclínate hacia adelante hasta tocar el suelo con las manos, sintiendo cómo se estira la columna. Mantén esta posición durante al menos 30 segundos. Realizar estiramientos de espalda de manera regular y con la técnica adecuada puede prevenir lesiones y ayudar a tratarlas. Para maximizar los beneficios, es recomendable buscar el asesoramiento de un fisioterapeuta, quien puede guiar y ajustar las técnicas según las necesidades individuales.

CAUSAS Y SÍNTOMAS DEL CODO DE TENISTA

Causas y síntomas del codo de tenista El término “epicondilitis” se ha empleado tradicionalmente para describir el dolor localizado en el epicóndilo lateral del codo. Sin embargo, en los últimos años ha habido un cambio en el enfoque médico con respecto a esta condición, que ahora se clasifica dentro de las entesitis, como la epicondilopatía. Anteriormente, se creía que el origen de esta afección estaba relacionado con una inflamación prolongada, pero estudios histopatológicos recientes han demostrado que el proceso principal no es inflamatorio, sino degenerativo. Por ello, el término más adecuado es “epicondilopatía”, aunque coloquialmente sigue siendo conocido como “codo de tenista”. Este problema suele estar vinculado a la sobrecarga repetitiva de los músculos que se insertan en el tendón del epicóndilo lateral, aunque también puede presentarse como resultado de traumatismos, aunque con menor frecuencia.   Anatomía y biomecánica El codo es la articulación que conecta el húmero con los huesos cúbito y radio. La epicondilopatía afecta al tendón que une los músculos responsables de la extensión de los dedos y la muñeca con la parte lateral y distal del húmero.   Diagnóstico del codo de tenista El diagnóstico se basa principalmente en los síntomas que presenta el paciente. Los afectados suelen experimentar dolor en la zona externa del codo al realizar movimientos que implican a los músculos extensores. En algunos casos, también se manifiesta una pérdida de fuerza en actividades cotidianas que requieren el uso de esa mano. Al palpar el punto de inserción del tendón en el epicóndilo, el dolor se intensifica. Las quejas más comunes incluyen molestias al levantar una jarra, al dar la mano o al abrir una puerta. La ecografía es la prueba más recomendada para confirmar el diagnóstico, aunque en algunos casos se puede recurrir a una resonancia magnética.   Tratamiento del codo de tenista El tratamiento fisioterapéutico es fundamental para la recuperación de esta afección. Se enfoca en flexibilizar los músculos extensores a través de diversas técnicas, y si es necesario, se trata de manera específica el tendón afectado. Además, es crucial restablecer la fuerza y funcionalidad de los músculos y estructuras involucradas. Es habitual que el fisioterapeuta trabaje no solo en la zona del codo, sino también en el cuello, brazo, antebrazo y muñeca, dado que todas estas áreas pueden verse afectadas. En algunos casos, el uso de órtesis puede ser útil durante el proceso de recuperación. Cuando el tratamiento convencional no resulta efectivo, se pueden considerar otras opciones, como la infiltración o la cirugía. En este último caso, se suele realizar una artroscopia de codo, que es una intervención mínimamente invasiva en la articulación. Independientemente del tratamiento elegido, es esencial seguir con un programa de rehabilitación y prevención para evitar recaídas.

SIMILITUDES ENTRE PRÓTESIS Y ÓRTESIS

Hoy en día, es común que los especialistas en traumatología recurran tanto a prótesis como a órtesis en el tratamiento de diversas afecciones. Para determinar el uso adecuado de cualquiera de estos dispositivos, es esencial que el paciente sea evaluado de manera exhaustiva por un médico, con el fin de seleccionar la opción más apropiada según el diagnóstico.   ¿Qué es una prótesis? Una prótesis es un dispositivo artificial diseñado para reemplazar una parte del cuerpo que ha sido dañada o está ausente, generalmente a través de una intervención quirúrgica. Puede ser necesaria tras una amputación o debido a malformaciones congénitas, y su objetivo principal es replicar la funcionalidad de la parte del cuerpo que ha sido reemplazada, permitiendo al paciente recuperar su movilidad o realizar actividades diarias con mayor facilidad.   Tipos de prótesis Existen varios tipos de prótesis que se clasifican de acuerdo con diferentes criterios. Una primera clasificación se realiza según el material de fabricación, siendo los más comunes el plástico, aluminio, metal o resina. Otra clasificación distingue entre prótesis según su método de colocación: las endoprótesis, que requieren cirugía para su implantación, y las exoprótesis, que pueden ser colocadas y retiradas por el propio paciente sin intervención quirúrgica. Finalmente, se puede diferenciar entre prótesis totales, cuando sustituyen por completo una articulación, y parciales, cuando solo reemplazan una parte de la misma. Además, las prótesis pueden ser fijas o movibles, dependiendo de si pueden ser retiradas o no por el paciente.   Indicaciones para la colocación de una prótesis El uso de prótesis suele recomendarse en pacientes mayores con enfermedades degenerativas como la artrosis u osteoporosis, en los que los huesos y cartílagos han sufrido un deterioro significativo. En estos casos, es común la colocación de prótesis de cadera. Además, pueden utilizarse en personas que han sufrido traumatismos severos, como accidentes que afectan la movilidad o generan dolor crónico, para mejorar su calidad de vida.   ¿Qué es una órtesis? Una órtesis es un dispositivo externo que se utiliza para corregir, estabilizar o modificar la función de una parte del cuerpo afectada, generalmente sin necesidad de cirugía. A diferencia de las prótesis, las órtesis se pueden colocar y retirar fácilmente por el paciente y están orientadas a modificar la funcionalidad del sistema locomotor.   Tipos de órtesis Las órtesis se clasifican en varios tipos según su función. Las órtesis estabilizadoras están diseñadas para inmovilizar una zona afectada, como las férulas o escayolas, que proporcionan reposo. Las órtesis funcionales permiten una movilidad limitada, siendo útiles para una recuperación gradual tras una lesión. También existen las órtesis correctoras, cuya función es corregir posturas inadecuadas que podrían provocar o agravar lesiones, y las órtesis protectoras, que protegen las articulaciones de futuros daños.   ¿Cuándo se indica el uso de una órtesis? Las órtesis son recomendadas cuando es necesario corregir posturas o movimientos que podrían ser perjudiciales para el paciente, tanto a corto como a largo plazo. Son comúnmente utilizadas en rehabilitación de fracturas, para limitar la movilidad excesiva o brusca y así favorecer una correcta recuperación.   Diferencias clave entre prótesis y órtesis La diferencia principal entre una prótesis y una órtesis radica en su función: mientras que la prótesis sustituye una parte del cuerpo ausente o dañada, la órtesis actúa como soporte externo para ayudar en la recuperación o corrección de lesiones sin reemplazar estructuras anatómicas. Además, la prótesis suele requerir intervención quirúrgica, mientras que la órtesis no y es manipulable por el paciente. Las patologías que requieren uno u otro dispositivo también varían. Las prótesis son útiles en enfermedades degenerativas graves, mientras que las órtesis son más efectivas para tratar lesiones menos severas, como fracturas o problemas posturales.   ¿Quién puede beneficiarse del uso de una prótesis o una órtesis? Prácticamente cualquier paciente puede ser candidato para el uso de una prótesis u órtesis, siempre y cuando sea evaluado por un especialista en traumatología. En el caso de las órtesis, aunque son tratamientos no invasivos, deben ser igualmente supervisados por un profesional de la salud para garantizar su correcta utilización y obtener los mejores resultados. Ambos dispositivos pueden mejorar significativamente la calidad de vida del paciente, ayudándole a recuperar su movilidad y permitiéndole llevar a cabo tareas cotidianas de manera más autónoma.

LA PERIOSTITIS TIBIAL, por REKOVERY CLINIC

UNA LESIÓN COMÚN EN DEPORTISTAS La periostitis tibial es una condición frecuente que afecta principalmente a los deportistas, especialmente aquellos que realizan actividades de carrera o impacto repetido en las piernas. Esta afección se produce debido al uso excesivo de la tibia, uno de los huesos más largos del cuerpo humano, ubicado en la parte inferior de la pierna. La periostitis es la inflamación del periostio, una membrana que rodea y protege la tibia, y suele provocar dolor en las espinillas, siendo habitual en corredores de larga distancia.   Tipos de periostitis tibial Existen dos formas principales de periostitis tibial, dependiendo del área afectada. La periostitis tibial posterior afecta la parte posterior de la tibia y está relacionada con una tensión excesiva en el músculo sóleo y el flexor común de los dedos, afectando a quienes suelen apoyar el peso en la parte interna del pie al caminar o correr. En cambio, la periostitis tibial anterior es más común en deportistas que entrenan en superficies duras o inclinadas, donde el impacto repetido sobre la tibia puede generar inflamación. Ambas formas de periostitis requieren un diagnóstico temprano para evitar que la lesión se vuelva crónica y más difícil de tratar.   Causas de la periostitis tibial Las causas de la periostitis tibial son variadas y no se limitan a un solo factor. Entre las más comunes se encuentran las lesiones por esfuerzo repetitivo, movimientos repetidos que se realizan de manera continua. Pasar muchas horas de pie, especialmente en trabajos que lo exigen, también puede contribuir al desarrollo de esta condición.   Periostitis en corredores En los corredores, la periostitis tibial es una lesión frecuente, y el uso de calzado inadecuado o desgastado puede aumentar el riesgo. Entrenar en superficies duras, como el asfalto, o realizar carreras en pendientes pronunciadas puede generar una presión excesiva en el periostio. Es esencial mantener una técnica adecuada y controlar tanto la intensidad como el volumen de entrenamiento para evitar el sobreentrenamiento y, por ende, la aparición de la periostitis. Además, los problemas biomecánicos, como la pronación excesiva o “arcos caídos”, son factores adicionales que pueden desencadenar la periostitis tibial en corredores.   Síntomas de la periostitis tibial El síntoma principal de la periostitis tibial es el dolor en las espinillas, que puede evolucionar a medida que la lesión avanza. Las personas afectadas pueden experimentar hinchazón en los músculos y los huesos de la parte inferior de la pierna, así como sobrecarga en los gemelos. Si no se trata adecuadamente, el dolor puede progresar y derivar en una fractura por sobrecarga.   Tratamiento y prevención de la periostitis tibial Para prevenir y tratar la periostitis tibial, es crucial modificar ciertos hábitos. Los deportistas deben evitar sobrecargar los músculos de las piernas y realizar estiramientos antes y después del ejercicio. También se recomienda reducir la intensidad del entrenamiento si aparece dolor en la tibia. Es aconsejable realizar un análisis de la pisada para corregir posibles desequilibrios biomecánicos. El uso de vendajes compresivos y la aplicación de hielo durante 15 minutos pueden aliviar los síntomas, disminuyendo la inflamación y el dolor.   Duración de la recuperación El tiempo de recuperación de la periostitis tibial varía según la gravedad de la lesión. Cada caso es diferente, por lo que se recomienda acudir a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento personalizado.   Ejercicios recomendados Algunos ejercicios en casa pueden ayudar a aliviar los síntomas de la periostitis tibial. Por ejemplo, estirar las pantorrillas apoyando las manos en una pared y manteniendo una pierna recta hacia atrás puede reducir la tensión en la tibia. También se sugiere caminar de puntillas o sobre los talones para fortalecer los músculos de las piernas. Con todo esto, ahora ya sabemos que se trata de un traumatismo que aparece en mayor medida en los deportistas. En caso de padecer algunos de los síntomas de la periostitis tibial se debe acudir a traumatólogos profesionales para una correcta exploración, diagnóstico y tratamiento más acertado en cada caso. Puedes pedir cita en nuestra clínica o escribirnos para cualquier duda que tengas

LA OSTEOPATÍA, por REKOVERY CLINIC

¿Qué es la osteopatía? Beneficios y aplicación La osteopatía es un conjunto de técnicas manuales y tratamientos no invasivos, que se emplean para tratar lesiones y aliviar molestias y dolores a través de la recuperación del equilibrio orgánico. Una de sus características es la visión holística del cuerpo, es decir, lo entiende como una unidad completa y no como un conjunto de órganos. De esta forma, trata las lesiones desde su origen, analizando las posibles causas. Además, trabaja potenciando la homeostasis, la capacidad de los organismos vivos de mantener unas condiciones estables favorables para la realización de las funciones orgánicas. Es importante que esta terapia sea ejercida por un osteópata colegiado, para evitar efectos colaterales negativos. En España, está considerada una rama de la fisioterapia.   Tipos de osteopatía Se pueden diferenciar tres clases fundamentales. En primer lugar, encontramos la estructural, que se centra en el sistema musculo esquelético. Es la más empleada para corregir las patologías y lesiones relacionadas con huesos y músculos. También se puede diferenciar la visceral, que se centra en la estimulación y rehabilitación de las vísceras y órganos vitales, como el estómago, el páncreas o el aparato reproductor. Por último, existe la craneal, que estudia la relación entre la estructura del cráneo y el sistema nervioso. Mediante este tipo se estimula la movilidad del líquido cefalorraquídeo, para recuperar el equilibrio orgánico.   ¿Cuándo recurrir a la osteopatía? La osteopatía es una técnica que, sin ser intrusiva, ofrece buenos resultados. Está recomendada para pacientes de lesiones crónicas, que ya se han sometido a distintos tratamientos sin obtener resultados positivos estables en el tiempo. Existen ciertas patologías y situaciones que pueden ser propicias para acudir a un osteópata. Por ejemplo, en el caso de enfermedades agudas, en las que se hayan consumido medicamentos durante un período largo de tiempo, la osteopatía puede contribuir a que el aparato hepático y digestivo recupere el equilibrio después de las alteraciones provocadas por la medicación. También, es recomendable para tratar el estrés emocional y psicológico, ya que trabaja la relajación muscular, lo que, en muchos casos, es beneficioso en estos casos.   Aplicación de la osteopatía En primer lugar, se puede usar para curar las patologías osteo-articulares y musculoesqueléticas como, por ejemplo, esguinces, tendinopatía o contracturas musculares. Además, es recomendable para tratar enfermedades digestivas y patologías genito-urinarias, como cistitis, amenorrea o trastornos menopáusicos; y puede ayudar con trastornos de incontinencia, así como enfermedades respiratorias. En otra línea, se puede aplicar en patologías neuronales, que afecten a la calidad de vida del paciente, como cefaleas o migrañas, o en trastornos del sueño o trastornos anímicos.   Técnicas de la osteopatía Una de las más importantes es la liberación miofascial que, mediante terapia manual, trabaja las adherencias entre la fascia y el músculo, para que las fibras musculares mejoren su movilidad, y por tanto se eviten las lesiones. Otra de las prácticas más habituales es la técnica de la energía muscular. En este caso, el paciente fuerza una contracción muscular, mientras el terapeuta realiza los estiramientos pertinentes para lograr la relajación muscular. La osteopatía trabaja la liberación de los puntos gatillo, mediante la “técnica de Jones”: se ejerce presión sobre estos puntos, con el objetivo de aliviar los dolores. Y, por último, la “técnica de Trust”, que coloca las articulaciones mediante movimientos rápidos e indoloros, lo que más comúnmente se denomina crujido de huesos.   Beneficios de la osteopatía Los beneficios de la osteopatía son numerosos, y pueden observarse buenos resultados a corto plazo. Entre los más notables, encontramos el equilibrio entre músculos y sistema nervioso, lo que mejora, de forma notable, la estabilidad y el equilibrio del cuerpo, reduciendo la probabilidad de sufrir lesiones. Además, al tratarse de un tratamiento poco invasivo, no es doloroso y el paciente no tendrá que consumir fármacos, como ya hemos dicho antes. Puede ayudar en la prevención y el tratamiento de patologías de distinta índole, mejorando la calidad de vida del paciente.

SÍNDROME PATELOFEMORAL, por REKOVERY CLINIC

Síntomas y tratamientos más efectivos Al practicar deportes o actividades muy movidas, es común que aparezcan dolencias relacionadas en las zonas que sufren una mayor fricción o estrés, como puede ser el dolor patelofemoral. Este se produce en la parte delantera de la rodilla y alrededor de la rótula. Se conoce como la rodilla del corredor o del saltador, ya que es más común que aparezca en personas que realizan dichos deportes. Ocurre cuando los nervios detectan malestar en los tejidos blandos, que incluirán los tendones, la almohadilla grasa debajo de la rótula y el tejido sinovial, y el hueso alrededor de la rótula. En ocasiones, puede desarrollarse en forma de condromalacia rotuliana, que consiste en el ablandamiento y degradación del cartílago articular de esa área. El dolor aumentará al correr, subir o bajar escaleras o cuando la persona pasa sentada grandes periodos de tiempo.   Causas frecuentes del síndrome patelofemoral En la mayoría de los casos, este dolor es sufrido por personas que practican mucho deporte y someten a la rodilla a actividades que provocan tensión repetida como pueden ser trotar, hacer sentadillas y subir escaleras. Es decir, será causado por el uso excesivo de la zona de la rodilla y podrá empeorar dependiendo de la intensidad y la duración de la actividad realizada. También puede aparecer por una alineación anormal de la rótula, que causa una mayor presión éntrela parte posterior de la rótula y la tróclea, irritando así los tejidos blandos de la zona. Los traumatismos o lesiones en la rótula, entre los que incluimos la dislocación o la fractura, están también vinculados a esta dolencia, así como una cirugía de rodilla incorrectamente curada.   Quiénes pueden desarrollar la rodilla del corredor Aunque es una dolencia que puede aparecer en cualquier tipo de persona, está asociada directamente a algunos factores de riesgo como: Edad: se asocia a personas adolescentes o adultos jóvenes, ya que en etapas más avanzadas los dolores de rodilla suelen ir relacionados con enfermedades como la artritis. Sexo: es más propenso a aparecer en mujeres que en hombres, en parte provocada esta diferencia por un hueso pélvico más ancho, que puede aumentar el riesgo de sufrir desviaciones en la alineación de la rótula. Algunos deportes: como ya se comentaba anteriormente, habrá algunos deportes que, al implicar actividades más enérgicas como saltar o correr, harán que las personas sean más propensas a sufrir esta afección.   Síntomas habituales del síndrome patelofemoral A la hora de diagnosticar el síndrome femoropatelar, el signo más destacado será el dolor leve y sensible en la parte delantera de la rodilla que se presenta de manera gradual. Otros síntomas comunes pueden ser: Dolor al realizar actividades deportivas como correr, arrodillarse o hacer sentadillas. Dolor después de estar sentado durante un largo periodo de tiempo, con las rodillas flexionadas, como puede ocurrir en un viaje largo o en el cine. Dolor relacionado con la intensidad de la actividad, la superficie en la que se realice o las zapatillas que se usen. Chasquidos o sonidos de ‘click’ en la rodilla al subir o bajar escaleras o al ponerse de pie tras permanecer sentado durante un largo periodo de tiempo.    Cómo se diagnostica el dolor patelofemoral en los deportistas Al acudir a un especialista, el primer método de identificación será el malestar físico. Este ejercerá presión sobre la rodilla, para ver cómo reacciona esta al movimiento. También será común ponerse en posición de cuclillas o saltar, para poder observar en qué condiciones se desarrolla el dolor. Además, como método complementario, serán recomendables dos tipos de pruebas: Radiografía: será útil para visualizar los huesos como tal, pero no será tan efectiva en caso de que los tejidos blandos estén debilitados o dañados. Resonancia magnética: las ondas de radio combinadas con el campo magnético darán una imagen más nítida tanto de los huesos como de los tejidos blandos del paciente, permitiendo así visualizar si este síndrome está debilitando la rodilla o alrededor de la rótula.   Posibles tratamientos para aliviar o eliminar el dolor patelofemoral Los ejercicios terapéuticos serán de gran ayuda en caso de sufrir el síndrome del corredor, tanto a corto como a largo plazo. Dentro de este grupo de ejercicios, se incluirán tanto los dirigidos a los músculos de la rodilla como los orientados a los músculos de la cadera. El uso de plantillas ortopédicas para corregir la desviación en la cadera que causa la desalineación de la rótula puede ser útil para el tratamiento a corto plazo de esta dolencia también. En casos extremos, se puede recurrir a la cirugía de rodilla, siempre que no exista otra solución no quirúrgica. Los procedimientos más habituales a los que se suelen someter los pacientes, es la artroscopia de rodilla y en aquellos casos más graves, la realineación de la rótula.   Cómo prevenir el síndrome de rodilla del corredor Los ejercicios de rehabilitación serán imprescindibles para fortalecer los músculos que sostienen las rodillas y controlan la alineación de las mismas. Será muy importante elegir una clínica de fisioterapia que cuente con especialistas en dolencias de rodilla para que diseñen una tabla de ejercicios adecuada. Aunque es complicado prever quién va a sufrir esta dolencia, existen una serie de consejos o medidas excepcionales que servirán para evitarlo: Uso de un calzado adecuado para cada persona y deporte Calentar y estirar correctamente antes de cada ejercicio Reducir la actividad en caso de haber sufrido problemas de rodilla anteriormente o de sentir dolor en la zona de la rótula. Mantener un peso y masa musculares adecuados para evitar un exceso de tensión en las rodillas. Es decir, lo mejor para evitar sufrir los dolores provocados por el síndrome de rodilla del corredor será mantener una vida saludable, sin excesos en la actividad deportiva. En caso de que aparezcan dolores en la zona, acudir a un especialista para hallar el tratamiento más adecuado para cada caso.

¿CÓMO SE PREVIENE LA DISQUINESIA ESCAPULAR? por REKOVERY CLINIC

Hay que empezar entendiendo qué es la articulación escapulotorácica. Esta una tiene gran importancia en el cuerpo humano, es la encargada de dar estabilidad y coordinación a la articulación del hombro y, además, es el punto donde confluyen varias inserciones musculares. Además, es una articulación que pone en funcionamiento a diferentes grupos musculares, ya que posee movimientos propios: Protacción: movimiento mediante el cual, la escápula se desplaza hacia fuera. Retracción: se produce cuando los omóplatos se acercan. Elevación: al realizar el movimiento de elevación de los hombros, la escápula se desplaza hacia arriba. Depresión: la escápula se desplaza hacia abajo. Ahora bien, la disquinesia escapular es la alteración de la articulación escapulotorácica. Se trata de una es una lesión frecuente que afecta a gran parte de la población y puede dificultar la realización de actividades del día a día. Es importante tratarla de forma adecuada para evitar otros problemas en las zonas adyacentes. Muchas afecciones cerca de la clavícula y los hombros se desarrollan a partir de una disquinesia escapular.   Síntomas de la disquinesia escapular Los más habituales están relacionados con lesiones o molestias en la zona de los hombros: Inestabilidad glenohumeral Rotura de labrum Lesiones del manguito rotador Activación de puntos gatillo en el trapecio y el pectoral mayor   Tipos de disquinesia escapular En función de los síntomas que manifieste el paciente y la posición de la escápula, se pueden distinguir distintas clases de disquinesia escapular: Tipo 1: la escápula se inclina hacia delante, debido a que el ángulo inferior sobresale. Tipo 2: en este caso, presenta una rotación interna excesiva. Esto se debe a la prominencia del borde medial. Tipo 3: el borde superior es excesivo, lo que provoca que encojan los hombros al realizar elevaciones de brazos. Sea cual sea el tipo de disquinesia que se padezca, puede provocar desequilibrios en los músculos que forman la cintura escapular y en los del hombro.   Causas de la disquinesia escapular Pueden ser muy variadas, pero como se ha visto, habitualmente, suelen estar relacionadas con lesiones en la articulación del hombro. Sin embargo, se pueden distinguir distintas, en función del punto de partida de la patología. Una de las más comunes es la debilidad muscular de las fibras del trapecio, los músculos rotadores externos o el músculo serrato. A menudo la fatiga o la rigidez de éstos puede desencadenar una disquinesia escapular. Por otro lado, problemas de movilidad en la articulación escapulo- torácica o en la articulación de la clavícula también podrían provocarla, además de malas posturas que provoquen posiciones forzadas en estas articulaciones. Pacientes con enfermedades relacionadas con la columna vertebral, como hiperlordosis o hipercifosis, son más propensos a sufrir esta patología.   Cómo diagnosticar una disquinesia escapular Una vez el paciente presente síntomas deberá acudir a un especialista en traumatología que pueda diagnosticar su patología. Al realizar un estudio, se deberá tener en cuenta, en primer lugar, la postura e higiene postural de la persona que permita observar si existe o no una disquinesia escapular. En caso, de existir disquinesia escapular, tendrán que realizarse las pruebas pertinentes para descubrir cuál es la causa y, por tanto, poder aplicar el tratamiento adecuado.   Pruebas para diagnosticar la disquinesia escapular En primer lugar, se lleva a cabo una palpación en la que el especialista comprueba el estado de los bordes y músculos escapulares en reposo y en movimiento, con el fin de detectar contracturas musculares que puedan dar pistas. En segundo lugar, se somete al paciente a varios ejercicios y posturas en los que, en función de la posición visible que adquiera la escápula, se podrá ampliar la información. En este paso, algunas de las pruebas más habituales son: la compresión de las escápulas contra la reja costal, la observación del movimiento de las escápulas en movimientos de elevación o la prueba de rascado de Apley, en la que el individuo debe hacer el intento de tocar el borde medial inferior y superior de la escápula. En función de los datos obtenidos, se pueden realizar otro tipo de pruebas, como radiografías o resonancias, que permiten observar la articulación de forma más minuciosa.   Tratamientos de la disquinesia escapular Uno de los más efectivos para tratar esta patología es la fisioterapia. Permite disminuir el dolor y las molestias que sufre el paciente. La aplicación de este tipo de terapias permite fortalecer la musculatura y prevenir lesiones en las zonas adyacentes. En Rekovery Clinic contamos con especialistas en rehabilitación de la disquinesia escapular y otras lesiones, que estudiarán cada caso y diseñarán un tratamiento con técnicas innovadoras, así como, en caso de ser necesario una rehabilitación y un plan de entrenamiento.   Ejercicios para estabilizar la articulación escapular Ejercicio transnuca, para mejorar la fuerza, movilidad y estabilidad de la escápula. Estabilización escapular en suelo, que ayudará al paciente a potenciar el músculo serrato anterior. Estabilización escapular en pared, que prevendrá lesiones de hombro. Propiceción escapular con pelota. Este ejercicio se centra en el trabajo del hombro y permite mejorar la estabilidad articular. Como se ha podido observar, la articulación escapular es muy importante en el cuerpo humano y es fundamental mantenerla en buen estado. Ante la presencia de dolores o molestias, debemos acudir a un especialista, en Rekovery Clinic Fisioterapia en Madrid contamos con fisioterapeutas especializados que podrán ayudarte en el tratamiento de tu lesión.