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¿QUÉ ES UN DERRAME ARTICULAR?, POR CLÍNICA ELGEADI

¿Qué es un derrame articular?

Los derrames articulares, son lesiones habituales, especialmente entre deportistas. Pueden resultar dolorosas e incapacitantes, por eso, es importante detectarlos a tiempo para evitar tratamientos agresivos y prolongados en el tiempo.
Se producen por una acumulación de líquido en la articulación, puede ser fluido sinovial o sangre, y suele provocar la inflamación de la articulación. El motivo suele ser un movimiento más allá de lo que está pensada la articulación (distensión) o por un golpe que estimule la generación excesiva de líquido.

Causas del derrame articular
Las causas podrían dividirse en dos grandes grupos. Por un lado, patologías dentro de la articulación, por ejemplo, infecciones del cartílago o de los ligamentos; pero también es común que aparezca como consecuencia de traumatismos o lesiones, tales como torceduras o esguinces.
Además, los derrames articulares en pacientes de enfermedades autoinmunes son algo habitual, como por ejemplo el lupus o la artritis reumatoide; y en pacientes de enfermedades metabólicas, como la gota.

Tipos de derrame articular
En función de las características que presente el líquido articular, tras su análisis, se pueden diferenciar tres clases de derrame.
En primer lugar, destaca el derrame inflamatorio, causado por la hinchazón de la articulación como consecuencia de un traumatismo o una rotura. También, destaca el derrame hemático, provocado por una acumulación de sangre en la articulación. Y, por último, está el derrame infeccioso, que aparece a partir de una infección en la articulación, ya sea en los ligamentos o en el cartílago.
Hay ciertas articulaciones de nuestro cuerpo que son más propensas a sufrir esta afección, los más frecuentes son los derrames de rodilla, hombro, codo y muñeca.

Síntomas del derrame articular
Lo más característico es que el paciente presente una inflamación en la articulación producida por la acumulación de líquido. Habitualmente, esto provoca inmovilidad y rigidez en la zona, y, en muchos casos, dolor agudo.
En los casos más graves, puede aparecer fiebre y la persona puede sufrir malestar general.

Diagnóstico del derrame articular
Reconocer esta lesión no suele ser complicado. Cuando el paciente acude al especialista, en primer lugar, se realiza una anamnesis o estudio previo de la historia clínica del paciente, en el que se analiza su estado general y la existencia de lesiones o patologías previas.
Después, se le hace una exploración física de la articulación que, habitualmente, permite conocer si existe o no derrame. Muchas veces, se acompaña de un examen musculoesquelético.
En algunos casos, son necesarias pruebas de imagen complementarias, que permitan conocer el alcance de la lesión, por ejemplo, radiografías, ecografías o resonancias magnéticas.
Por último, se suele extraer una muestra del líquido sinovial de la persona, para su posterior análisis.

Tratamiento y recuperación del derrame articular
La principal recomendación suele ser que el paciente realice reposo y evite movimientos y actividades que puedan suponer esfuerzos o posiciones forzadas para la articulación. El objetivo del reposo es que el líquido sinovial se reabsorba de manera natural.
En muchas ocasiones, la prescripción de reposo va acompañada del suministro de analgésicos y antiinflamatorios, que ayuden al alivio del dolor, así como, la aplicación de hielo en la articulación, para promover la reducción de la inflamación.
En los casos en los que el fluido no se reabsorbe, a veces, es necesario realizar una artrocentesis, que consiste en una punción, mediante la que se extrae el líquido, con el objetivo de que el dolor desaparezca. Esta técnica quirúrgica es llevada a cabo por traumatólogos expertos en medicina deportiva. De hecho, es recomendable realizar un tratamiento de fisioterapia y rehabilitación deportiva para recuperar la movilidad de la zona y fortalecer la articulación.

Ejercicios para tratar el derrame articular
En el caso de sufrir esta afección, es importante una rehabilitación. Entre los ejercicios beneficiosos que se pueden tener en cuenta está el de flexión de rodilla: el paciente se coloca de pie apoyando las manos en una estructura fija, y flexiona la rodilla durante períodos cortos de tiempo. El objetivo, es que cada vez pueda flexionarla más y durante períodos de tiempo más largos.
Por otro lado, tumbado en el suelo, el paciente tiene que realizar movimientos de extensión y elevación de la pierna lesionada, realizando varias repeticiones.
Por último, sobre un cojín o una superficie mullida, puede flexionar la rodilla y empujar hacia abajo.

Cómo prevenir un derrame articular
En muchas ocasiones, es una patología que no se puede evitar, ya que aparece como consecuencia de traumatismos o lesiones. Sin embargo, existen ciertas pautas, que pueden hacer que el paciente sea menos propenso a desarrollarla.
En primer lugar, llevar una alimentación saludable, lo que influye directamente en el peso corporal. A mayor peso, las articulaciones soportarán mayor presión y, por tanto, el riesgo de desarrollar lesiones será mayor.
Por otro lado, es importante practicar ejercicio de bajo impacto de manera regular, para fortalecer las articulaciones. En caso de pacientes con afecciones previas, se recomienda la realización de revisiones periódicas con el traumatólogo especialista en derrames articulares y medicina deportiva.