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MEDICINA DEPORTIVA

¿En qué consiste la medicina deportiva?

La medicina del deporte, también conocida como medicina deportiva o medicina del ejercicio, se basa en el estudio que la actividad física tiene en el cuerpo humano. Ofrece múltiples ventajas en el tratamiento y la prevención de lesiones, mejorando de forma notable el rendimiento de los pacientes.

Objetivos de la medicina del deporte

Como se ha mencionado, la medicina de la actividad física tiene unos objetivos muy definidos. En primer lugar, la anticipación de perjuicio físico. Pero no solo se encarga de las patologías musculares, sino también de las afecciones del sistema cardiovascular, circulatorio y respiratorio. Además, también trabaja pautas preventivas para el deterioro del aparato locomotor, producido durante o después del ejercicio.

Otro de sus pilares es el diagnóstico de trastornos, especialmente, relacionados con los huesos y los músculos. Y, por último, un tercer objetivo es el tratamiento de dolencias. Es habitual que deportistas de alto rendimiento recurran a esta rama para evitar que una lesión pueda afectar a su trayectoria profesional.

Especialidades de la medicina del ejercicio

Se distinguen distintas disciplinas dentro de la atención sanitaria deportiva, en función de los objetivos que trabajen, así como, del enfoque de sus tratamientos. En primer lugar, se diferencian los más característicos, como la anatomía y la biomecánica se centran en trabajar una técnica correcta, modificando movimientos que puedan aumentar las posibilidades de dolencias.

Por otro lado, se distinguen subespecialidades tales como, la farmacología, la nutrición o la psicología del entrenamiento. Todas ellas, se centran en trabajar aspectos relacionados con la actividad física que pueden contribuir a mejorar el rendimiento, la capacidad o las emociones del atleta.

Patologías que trata la medicina deportiva

El espectro de desórdenes que trata es muy amplio y abarca, desde lesiones sencillas, hasta patologías más complejas. Algunos de los problemas de salud más comunes en las consultas de especialistas de medicina deportiva son, por ejemplo, esguinces, distensiones, calambres musculares, rotura de ligamentos o erosión en los huesos como la fractura de fémur, cadera u hombro.

Además, aborda afecciones, tales como la conmoción cerebral, que se produce por un traumatismo craneal, generalmente causado por golpes o caídas a gran velocidad. En estos casos, se trabaja para minimizar las secuelas de la misma, así como, los posibles daños cerebrales que pueda originar.

Principales tratamientos de la medicina del deporte

Los protocolos son muy variados, en función de la patología a tratar, la sintomatología del paciente y la importancia que pueda tener en el desarrollo de su actividad. Uno de los procedimientos más recurrentes, tanto en un proceso de recuperación como de prevención, es la fisioterapia. Habitualmente, se combina la terapia manual con ejercicios pautados, que ayuden a recuperar movilidad y fortalezcan la musculatura.

Por otro lado, siempre supervisado por un médico, se podrá realizar una rutina guiada de ejercicio físico que ayude a trabajar y mejorar la técnica, con el objetivo de evitar recaídas.

En último lugar, en lesiones severas, se podrá recurrir a tratamiento intravenoso. Esto suele darse en personas a las que la terapia analgésica por vía oral no le haya producido los efectos deseados. Lo más habitual, son las que usan corticoides, que ayudan a reducir la inflamación y aliviar el dolor.

Beneficios de la medicina del ejercicio

Esta especialidad ofrece múltiples bondades, tanto en el cuidado como en la prevención. Al estar basada en una recuperación activa, se mantendrá la forma física del deportista y podrá retomar la actividad deportiva en un tiempo mínimo. Además, el trabajo de la técnica y la postura contribuirá reducir las sobrecargas sobre determinados músculos. Se trabajará y mejorará la higiene postural.

En definitiva, se podría decir que el gran beneficio de la medicina deportiva es la mejora del rendimiento de los pacientes que ven traducido en la minimización del malestar, así como, en sus resultados. Sin embargo, es importante contar con un médico traumatólogo deportivo que evalúe la sintomatología y características del paciente, pudiendo abordar el tratamiento de la manera más completa y adecuada.