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FRACTURA FÉMUR

Todo lo que debes saber sobre las fracturas de fémur

El fémur, a pesar de ser un hueso fuerte y estar rodeado de una musculatura que lo protege, también puede quebrar si es sometido a una fuerza muy elevada como puede ser una caída, un golpe y demás traumatismos. La población en la que mayor incidencia tiene la rotura de fémur una son los niños y la población de avanzada edad.

Los síntomas más comunes tras una fractura de fémur son el dolor local, aparición de edemas y hematomas, deformidad en la zona afectada, así como, la imposibilidad de caminar.

Tipología de la rotura de fémur

Dentro de las categorías de esta patología vamos a hacer una diferenciación que las clasifique según su localización y según su forma.

Localización:

  • Trocantéreas: la situación de la línea de fractura se encuentra justo por debajo de la cabeza femoral. Normalmente no existe compromiso vascular por lo que aparecen menores complicaciones.
  • De cuello femoral: se producen internamente a la capsula y, por tanto, el paquete vascular queda afectado, por lo que suelen tener más trabas. Si se trata de una hendidura no desplazada y es suficientemente estable, podrá ser tratada de manera conservadora prescindiendo de cirugía.
  • De cabeza femoral: son las de menor incidencia y a menudo se relacionan con una lesión del acetábulo (lugar donde articula el fémur en la cadera) así como de una luxación de cadera traumática.
  • Fracturas del tercio distal: pese a ser las menos frecuentes también debemos tenerlas en cuenta puesto que pueden tener consecuencias graves sobre la biomecánica de la marcha por estar íntimamente relacionadas con tibia y peroné, en la articulación de la rodilla y, por tanto, también con meniscos, cartílago y ligamentos.

Forma:

  • Completas/incompletas: se diferencian en si el daño afecta por completo al espesor del hueso o solo a alguna de las caras.
  • Abiertas/cerradas: según si se rompe o no la continuidad del tejido cutáneo.

Tratamiento de la fractura femoral

Distinguiremos la manera de abordar la rotura según su localización, forma y el tipo de paciente, ya que no tendrá las mismas implicaciones si se trata de un niño en fase de crecimiento que si se trata de un adulto con la estructura ósea completamente formada. Normalmente, se suele optar por una operación del hueso para que recupere su funcionalidad normal. El tiempo de recuperación de esta afección es de un promedio de entre 4 y 6 meses.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, deberemos comenzar con la intervención activa precoz por parte del paciente con contracciones activas de cuádriceps y movimientos de tobillo y rodilla, e incluso de cadera en ciertas ocasiones, para ir adaptando la musculatura al trabajo y evitar la pérdida de funcionalidad.

Poco a poco los objetivos serán el aumento progresivo de rango de movimiento en la cadera y la recuperación del tono y fuerza sobre todo en la musculatura flexora y extensora de cuádriceps, isquiotibiales mediante el apoyo y diferentes ejercicios activos.

Una vez logrados estos objetivos, el último paso será empezar a caminar. La fractura de fémur no suele presentar complicaciones, por lo que no deja secuelas en el paciente a largo plazo.

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